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Chile

Laguna del Rano Kau
Historia

De los Moais al hombre-pájaro, del Rano Raraku a Rano Kau

Dos volcanes forman la clave en esta historia de la Isla de Pascua, se trata del Rano Raraku, donde se tallaban todos los Moais y el Rano Kau, el volcan que servía para albergar la aldea de Orongo, donde se forjó la última gran tradición de la isla: el hombre pájaro o tangata-manu.

Situados en extremos opuestos de la isla, la importancia del Rano Kau fue aumentando a medida que se perdía en Rano Raraku. Los Moais dejaron paso al culto al dios Make-Make y con él, al hombre-pájaro.

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Último atardecer en Isla de Pascua
RT21W, Sudamérica

Atardeceres inolvidables en Isla de Pascua

Y si el Sol se escondiera por el Pacífico, dejando un brillo especial, entre nubes que esconden colores de tonalidades desconocidas. Y si la escena la acompañaran inmensos Moais, incluso uno te mirara fijamente. Y si en vez de uno, pudiéramos disfrutar de hasta cuatro atardeceres en la maravilla más remota del planeta.

Bienvenidos a los atardeceres inolvidables en Isla de Pascua, donde las palabras son humildes acompañantes de las imágenes.

Postales al atardecer en Isla de Pascua

Postales al atardecer en Isla de Pascua

El mejor lugar para ver el atardecer en la isla es Tahai, que se situaba a escasos 10 minutos caminando de nuestro alojamiento, las estupendas cabañas Te Pito Kura. En Tahai encontramos un ahu (plataforma) con 5 moais, Ahu Vai Uri, acompañados de otros 2 moais, el Ahu Tahai, siendo el más especial el Ahu Ko Te Riku, el único moai de la isla con pukao (sombrero) y los ojos de coral blanco originales.

Ahu Ko Te Riku al atardecer

Ahu Ko Te Riku al atardecer

Ya tenemos el contexto propio de la maravilla, los moais; ahora sumamos la inmensidad y los colores brillantes del océano Pacífico, las nubes espumosas del cielo y un Sol radiante. Incluso un día sumamos una botella de Pisco Sour y otro, barcos de la marina chilena que no querían perderse las postales al atardecer. 

Los otros protagonistas de todos los atardeceres en Tahai son los 4-5 perros habituales que te deleitan con sus juegos, brincos y arrumacos.

Los perros también disfrutan del atardecer

Los perros también disfrutan del atardecer

Brindis al atardecer

Nuestro primer atardecer en la Isla de Pascua fue al segundo día de estar allí y nos esperábamos algo grandioso, así que fuimos preparados con 5 copas y una botella de Pisco Sour para brindar por el éxito de estar en la maravilla.

Primer atardecer en Tahai

Primer atardecer en Tahai

Sin embargo, las nubes decidieron que todo no podía ser tan sencillo. Jugaron con el Sol, mostrando y escondiendo su descenso final por el océano. Se mostraron pinceladas de lo que podría ser un atardecer entre moais, pero no fue el más bonito, aunque si muy especial, por el significado que tuvo en los cinco integrantes del grupo. Además, el destino es caprichoso y quería que volviéramos a intentarlo al día siguiente…

Brindis de Pisco sour al atardecer

Brindis de Pisco sour al atardecer

Atardecer entre barcos, moais y colores

Y volvimos a ir a Tahai, esta vez sin Pisco Sour, y quizás por estar más concentrados en la escena, nos ofreció un espectáculo inolvidable. Todavía recuerdo nuestra cara al ver los barcos de la marina chilena en medio de la postal al atardecer, pero lo que significó un problema inicial, vimos que se convertiría en un algo único: barcos, moais, colores, sol y atardecer. La mezcla era perfecta… y funcionó. 

Entre los moais de Tahai

Entre los moais de Tahai

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Amanecer en los géiseres del Tatio
RT21W, Sudamérica

El amanecer geotérmico que terminó atardeciendo en la Luna

Suena tu despertador a las 3:45 am. Tienes que prepararte para comenzar tu jornada de trabajo, pero la afrontas con ganas y energía, se espera algo grande. Estamos en San Pedro de Atacama (Chile), dispuestos a contemplar uno de los mejores espectaculos de la naturaleza: un campo de géiseres. Y no uno cualquiera, sino el mayor de toda Sudamérica.

Puntual el autobús nos recoge a las 4:30 am, se denotan caras de sueño y cansancio, pero todos mostramos una leve sonrisita al pensar en el destino. La noche es cerrada y sólo algunas estrellas rompen la monotonía de la oscuridad. El frío es notable, casi 0 grados. El trayecto es de algo más de 1 hora, así que intentamos dormir un poco. 

Alrededor de las 6:30 am surgen los primeros signos de luz y se observa el trazado complicado, sinuoso y de tierra que nos conduce hasta los géiseres. Unos minutos después comenzamos a apreciar enormes columnas de humo, en realidad es vapor de agua. Hemos llegado a nuestra oficina de trabajo para la mañana de hoy. Son los géiseres del Tatio, el mayor campo geotérmico de Sudamérica, situados a 4200 msnm, casi nada.

Géiseres del Taatio en todo su esplendor

Géiseres del Tatio en todo su esplendor

Bajamos del bus y parece que hemos llegado a otro planeta, qué espectáculo de lugar y qué frío, se estiman unos -7 grados, pero es más una sensación mental. A los pocos segundos de estar allí, olvidas eso, incluso no recuerdas haberte levantado a las 3:45. Recuerdo ver las caras de felicidad, incredulidad y frío de todos los que estábamos allí.

Amanecer y desayuno en los géiseres del Tatio

Los primeros rayos de sol comienzan a brillar y las altas columnas de vapor de agua se aprecían mejor. El olor a azufre se hace notar, así como las altas temperaturas junto a su salida. Hay géiseres de todos los tipos, grandes, pequeños, extinguidos, algunos sincronizados cada 30 segundos. Mires hacia donde mires, la escena es grandiosa, hasta que llegas al gran géiser, ahí te quedas hipnotizado hasta que alguien te despierta diciéndote que es real, que hagas fotos para guardar aquello.

Detalle de un géiser

Detalle de un géiser

El equipo 21W en el gran géiser

El equipo 21W en el gran géiser

Y se anuncia el desayuno, que provoca otra de las sorpresas de la jornada, ya que tanto el chocolate como los huevos se están calentando en uno de los géiseres pequeños, por lo que comimos huevos cocidos al géiser, deliciosos por otra parte dentro del bocadillo de queso que nos ofrecían. Un buen té caliente y algunas galletas, el complemento perfecto para continuar la mañana con fuerzas renovadas.

Desayuno de géiser

Desayuno de géiser

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