Suelo decir que la vuelta de un viaje suele ser el momento más triste de todos, incluso, a veces sucede, que es la única nota negativa. Así ha sucedido en nuestro viaje de 3 días (4 noches) en Estambul, donde todo salió perfecto, incluso mejor de lo previsto. Antes de desarrollar toda la información sobre el viaje: plan final de viaje, un día en Santa Sofía, organizar todas las fotos… me apetecía hacer un relato previo, diferente, con mis primeras impresiones.
Ha sido nuestro primer contacto con el mundo árabe y su cultura, puedo decir que la nota es positiva. Son diferentes, sí, pero: ¿quién no lo es hoy en día? Quizás la clave me la dio el camarero de nuestro hotel: RESPECT, me dijo. Diferentes culturas, colores, religiones, nacionalidades, comidas, tradiciones… pero todo puede convivir, quizás Estambul haya sido uno de los sitios donde mejor lo haya visto (y se haga).
El primer punto clave que quería reseñar es la plena integración del turismo en la vida musulmana, puesto que cualquier persona puede entrar a las mezquitas, sentarse, hablar e incluso fotografiar (se) todo lo que quiera. Hace años, esto parecía imposible, porque además facilitan el acceso a las mujeres proporcionando pañuelos para que puedan cubrir cabeza, hombros y piernas. Compartir esto, es asunto de otra discusión, pero que se permita, es un paso muy importante.
El comercio y la comunicación. Estas son las 2 claves que se aprecian en las calles de Estambul. Todos te quieren vender algo, puedes comprar lo que quieras, cada 5 metros te ofrecen comer/beber algo… en momentos, puede parecer agobiante (zona de restaurante de pescado de Puente Galata), pero es su forma de ser, una vez más: RESPECT, pero aquí reclamo el nuestro y el suyo. En el comercio, reseñar que no suele haber competencia desleal de precios, casi todo vale lo mismo: en la calle A que en la B, es decir una mazorca de maíz vale 1TL (0.40€) al lado de Santa Sofía o en el puerto. Y en la comunicación, el poco inglés que saben, lo llevan al extremo e incluso algunos se atreven con el español. Están preparados para el turismo y si alguna vez tenéis dudas recurrid al futbol, les encanta y conocen todo del futbol español.
Estar en la ciudad más grande de Europa, 15 millones de habitantes, tiene sus ventajas, todo está abierto a cualquier hora. Como dato, el primer día cenamos a las 0:30 hora turca en una terraza maravillosa, además nos prepararon 4 platos (sopa incluida) con un trato excepcional.
Sitios de compras que ves abierto cuando te acuestas a las 0:00 y a las 7:00 cuando te levantas, siguen abiertos… Y ver la calle Istiklal (al lado de la plaza de Taksim) completamente llena un sábado a las 16:00 pues sorprende. Hablamos de una calle de unos 2 Km. de recorrido, que nosotros recorrimos en el tranvía de la nostalgia, toda una experiencia.
Referirse a los palacios, mezquitas, monumentos, plazas, lugares de Estambul es hacerlo a verdaderas joyas del arte que no dejan de sorprenderte, porque cuando ves el palacio de Topkapi, luego te queda Dolmabahce, para sorprenderte aún más y cuando ves la mezquita Azul, aparece la mezquita de Sulimaniye, para dejarte con la boca abierta. A esto unimos una maravilla del mundo, como es el actual museo de Santa Sofía, una construcción que: de cerca te deja indiferente, desde lejos empiezas a pensar que es bonita y desde su interior, te deja sorprendido y maravillado por cómo es (y como fue).

Intentar quedarse con un único momento del viaje es complicado, por lo que he decidido quedarme con tres:
- La satisfacción que tuvo Fernando, mi padre, cuando vio y disfrutó su bocadillo de caballa, ese del que tanto habíamos hablado. Esos barcos balanceándose haciendo la caballa a la plancha, esos banquitos tan pequeños y el ambiente, le hizo volver a disfrutar como un niño. Nos encantó verlo así, ese era el objetivo del viaje: ¡Disfrutar!
- La foto que nos hicimos los 3 en el interior de Santa Sofía con la camiseta de 21W. Fue una gran alegría por el trabajo conseguido y por llevar a mi padre a su primera maravilla.

- La puesta de sol que vimos desde Harem, simplemente, maravillosa. Para mí, la excursión obligatoria de todo viaje a Estambul, sea 1, 2 ó 7 días.
En definitiva, desde hoy considero a Estambul como un destino clave (*) para conocer, disfrutar y sobre todo, descubrir algo diferente. Estoy seguro que volveremos a Turquía… la Capadoccia nos espera.
(*) A todo lo dicho, hay que sumar que económicamente para la zona Euro es un destino ideal, puesto que el cambio es excepcional: 1TL=2.50€, por lo que todo es muy barato.
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Daniel Sánchez makes this comment
Pinceladas de Estambul
Miércoles 17 de Agosto de 2011