El primero en sugerir la construcción de una gran ópera en Sídney fue el británico Eugene Goosens, director titular de la Orquesta Sinfónica de Sídney, a finales de la década de 1940. En 1952, el Primer Ministro de Nueva Gales del Sur aprobó la idea; y en 1955 un comité gubernamental eligió la península de Bennelong, en la bahía de Sídney, como emplazamiento de la futura ópera.

La convocatoria del concurso, lanzada a principios de 1956, es un éxito; en diciembre de ese año se han recibido 233 proyectos de más de 30 países, en busca de un premio consistente en 100.000 dólares y la crítica especializada lo consideró como el concurso de arquitectura más importante desde el final de la guerra. Los criterios mínimos especificados que debían de contener los proyectos eran una gran sala con capacidad para 3000 butacas y una sala de menor tamaño para unas 1200 butacas, cada uno de los diseños debían de contener además espacios para grandes óperas, conciertos de orquestas, coros, conferencias, reuniones, representaciones de diferentes tipos.




El diseño ganador fue anunciado el 30 de Enero de 1957, resultando ganador el proyecto presentado por el danés Jorn Utzon. Aparentemente, todo estaba en contra del proyecto ganador: Utzon es un arquitecto joven (38 años), poco conocido incluso en su país; e incluso no ha presentado un proyecto completo, sino simplemente un conjunto de cuadernos con bocetos y dibujos a mano.

Como curiosidad destacamos que antes del concurso internacional para el diseño de la Ópera, Utzon había ganado siete de los dieciocho concursos en los que se había presentado, sin embargo nunca había visto ninguno de sus diseños construidos

Portada Sydney Morning Herald

El jurado justifica su elección explicando que buscaban una idea clara y original más que una solución acabada. Además, uno de sus miembros, el arquitecto americano de origen finlandés Eero Saarinen, fascinado con los dibujos de Utzon, convence uno a uno a los demás miembros del jurado de la superioridad del proyecto sobre los otros competidores.

En el verano de 1957, Utzon visita Sídney por primera vez para comenzar el trabajo en firme con la ópera. Le esperan nueve años de duro trabajo que prácticamente acabarán con su carrera.

En el terreno escogido para la construcción del complejo, se encontraba el antiguo Fuerte Macquarie, convertido entonces en depósito de tranvías, que debió ser demolido en 1958. Al año siguiente comenzó formalmente la construcción. El edificio se financiará mediante una lotería nacional, y se estima que costará sobre tres millones y medio de dólares australianos, pero nada más lejos de la realidad.

El proyecto fue ejecutado en tres etapas:

  • La etapa I (1958–1963) consistió en el construir el podio superior, que alojará todas las instalaciones, camerinos, bares, vestíbulos.
  • La etapa II (1967–1967) consistió en la construcción de las bóvedas externas.
  • La etapa III (1963–1973) consistió en el diseño interior y la construcción.

Etapa previa

Ya en febrero de 1957, varios miembros del jurado se ponen en contacto con la prestigiosa firma de ingenieros Ove Arup para que asistan a Utzon en la tarea de convertir sus dibujos en planos construibles. Ove Arup es LA firma de ingenieros estructurales, y todos los demás juegan en una liga aparte. Utzon se muestra encantado, y comienza el trabajo, efectuando numerosos viajes entre su estudio en Hellebaek, a las afueras de Copenhague y las oficinas de Arup en Londres.

Desde el primer momento resulta evidente para todos que el proyecto original es sencillamente imposible de construir. Las gráciles cáscaras de hormigón que se ven en los dibujos presentados al concurso no se sostendrían; y los ingenieros de Arup empiezan a devanarse los sesos buscando un sistema estructural que permita construir el edificio a un coste razonable sin desvirtuar la idea original.

Proyecto Exterior de la ópera de Sidney

Con el apresurado comienzo de la construcción empiezan los problemas. No se ha hecho un estudio geológico completo de la zona de Bennelong point, y el terreno resulta ser mucho más débil de lo que se suponía. Debe hacerse una obra de cimentación inmensa, que prácticamente supone rellenar toda la península con pilotes de hormigón armado. Esto causa un grave retraso en las obras, mientras, entre Londres y Hellebaek, los ingenieros y el estudio de Utzon siguen intentando averiguar cómo construir la cubierta. Para empeorar las cosas, el Premier Cahill muere el 22 de octubre de 1959. Utzon se queda sin uno de sus principales valedores.

Primera etapa: El podio (1958-1963)

La primera fase de las obras comenzó el 5 de diciembre de 1958, por la empresa constructora con sede en Sídney, Lend Lease Corporation. El gobierno decidió iniciar las obras inmediatamente, temiendo que el financiamiento o la opinión pública, pudiera revertir y retrasar o incluso cancelar la obra. Pero esa decisión se encontró con el problema que los diseños estructurales más importantes todavía no estaban realizados. En enero de 1961, la obra lleva un retraso de 47 semanas respecto al plan original, y los tres millones de dólares de presupuesto ya quedan atrás. Muy atrás.

Sin embargo, el edificio va tomando forma: los habitantes de Sídney observan asombrados como la plataforma parece surgir del suelo de Bennelong Point como un acantilado, mientras que la titánica escalinata de acceso le da un aspecto de ruina maya o griega. Finalmente, el 31 de agosto de 1962 se terminó el podio. Pero la pregunta que atormenta a Utzon desde hace cuatro años sigue sin responderse: “¿cómo vamos construir la cubierta?”

Segunda etapa: Las bóvedas externas (1961-1967)

Durante cuatro años un equipo de ingenieros de la firma Ove Arup, coordinados con el estudio de Utzon, se ha dedicado en exclusiva a la dura tarea de trasladar los dibujos del arquitecto a la realidad. Se han intentado todas las variaciones: cáscaras de hormigón autoportantes, bóvedas prefabricadas con nervios de hormigón armado… se han propuesto formas parabólicas, hiperbólicas, elipsoidales… todo inútil. Finalmente, en la primavera de 1961, Utzon telefonea a Arup pidiéndole que se reúna con él en su despacho de Hellebaek lo antes posible. Ha descubierto por fin la solución perfecta para la cubierta.

La solución propuesta por el danés sorprende a todos por su sencillez y su elegancia. En lugar de complejas formas parabólicas, ha recurrido a la figura más simple de la geometría: la esfera. Básicamente, la idea es que todos los segmentos de la cubierta derivan de una misma esfera virtual de 75 metros de radio. Esto permite su diseño y construcción de forma relativamente sencilla, y sobre todo barata, gracias a que la geometría esférica se presta mejor a las piezas prefabricadas.

En el trazado de estos planos, por cierto, interviene un joven arquitecto español recién licenciado. Fascinado por el proyecto, escribió a Utzon pidiéndole trabajo. Al no recibir respuesta, viajó en coche de Madrid a Hellebaek para pedírselo en persona. Impresionado, Utzon lo contrató. Su nombre es Rafael Moneo, y al él se le deben los cálculos precisos de la geometría de las bóvedas.

Finalmente, en 1962, Utzon viaja a Australia a presentar el proyecto definitivo de la fase 2. Al llegar a Nueva York pierde el enlace a Sídney y tiene que coger el siguiente avión: el avión que debía coger se estrella sin supervivientes…

La construcción de la fase 2 no empezará hasta 1963, y sufrirá serios retrasos. Para empezar, los soportes de las bóvedas, ya construidos con el resto de la fase uno, han sido calculados para una solución de la cubierta más ligera, y no soportarán el nuevo diseño. Debido a su enorme tamaño, es preciso volarlos con explosivos y reconstruirlos con las dimensiones adecuadas.

Proceso de construcción de la Ópera de Sydney

El otro problema al que se enfrentan es la cubrición de las bóvedas: el proyecto original pretendía dejar visto el hormigón de la estructura, pero esa idea fue descartada rápidamente. Utzon quiere un material que sea fácil de limpiar, barato, y que sea brillante y limpio. Finalmente, se decide por los azulejos de la fábrica sueca Hoganas. Utzon llega a viajar a China y Japón para comprar piezas selectas de cerámica tradicional con las que explicar a los suecos el acabado que desea. Después de meses de investigación, se consigue un esquema de planchas en forma de espina de pez que se colocarán sobre la estructura de las bóvedas y en las que irán insertados los azulejos. Se realizan 4800 planchas en 18 tipos distintos.

Pero al colocar las primeras planchas a modo de prueba, ya en agosto de 1965, se ve que un error de cálculo hace que en las juntas entre planchas aparezcan huecos. Si ya todo el proceso de diseño y construcción había llevado hasta el límite las técnicas de ingeniería de la época, este problema es excesivo: los ingenieros de Arup deben crear un programa de ordenador que calcule la posición exacta de los anclajes de las planchas sobre la estructura. Para ello deben alquilar uno de los dos únicos ordenadores que existían en Sídney en aquella época.

Las bóvedas fueron construidas por Hornibrook Group Pty Ltd, quiénes eran también responsables de la construcción en la tercera etapa. Hornibrook fabricó las 2400 costillas prefabricadas y 4000 paneles de la azotea en una fábrica en el mismo sitio, y también desarrolló los procesos de la construcción.

Tercera etapa: interior (1963-1973)

Con la parte más difícil del proyecto resuelta, Utzon dedica todos sus esfuerzos a la fase 3: el interior. En febrero de 1963, decidido a dedicarse lo más posible a la ópera, traslada el estudio a Sídney y se muda con toda su familia.

Utzon pretendía utilizar aquí un material cuando menos sorprendente: el contrachapado de madera. Para la fabricación y puesta en obra de las ingentes cantidades de contrachapado necesarias, Utzon decide encargar el trabajo a la empresa  Symonds, uno de los mayores fabricantes del mundo, y en opinión de Utzon, la única capaz de suministrar las piezas necesarias con el acabado perfecto. Curiosamente, esta decisión será uno de los detonantes de la caída en desgracia del arquitecto.

Durante todo el proceso de construcción, las críticas a Utzon por los retrasos y el elevado coste de la obra no habían parado. Él siempre las justificó alegando que la construcción había empezado de forma precipitada y que los retrasos eran necesarios para poder testear adecuadamente las diversas soluciones constructivas hasta encontrar la más adecuada.

Obras en la ópera de Sidney

En mayo de 1965, una coalición de partidos conservadores gana las elecciones de Nueva Gales del Sur, acabando con 25 años de gobiernos laboristas. El nuevo gobierno está más que dispuesto a escuchar las quejas de los contratistas australianos rechazados. Durante el resto del año 1965, el nuevo ministro de Obras Públicas del estado empieza a ejercer un control mucho más estricto sobre Utzon y la obra. Primero, obliga a Utzon a elegir los contratistas de los interiores mediante un concurso público, y finalmente establece una comisión de seguimiento que prácticamente acaba con la autonomía del arquitecto. Todos estos acontecimientos están destinados a presionar a Utzon para que abandone la obra.

A finales de 1965, las tensiones entre el gobierno y Utzon han llegado a tales niveles que el gobierno decide retener su sueldo mensual hasta que la situación económica de la obra se aclare. El 28 de febrero de 1966 se reúne con el Primer Ministro Hughes para discutir la cuestión de su sueldo, la situación termina con un airado Utzon abandonando la oficina gritando que deja la obra. Esa misma tarde envía una carta de dimisión.

Inmediatamente llegan reacciones de todo el mundo, incluso los estudiantes de arquitectura de Australia se declaran en huelga, pero todas estas reaccionas son en vano. Tras perder toda esperanza de ser readmitido, Utzon y su familia abandonan Sídney para volver a Hellebaek el 28 de abril de 1966.

Con la salida de Utzon, el cargo fue tomado por Peter Hall quien tomó el control de las obras, y se hizo en gran parte responsable del diseño del interior. Diversos cambios en el programa, sobre todo en el número y capacidad de los auditorios, han hecho que nada de los interiores diseñados por Utzon pueda ser construido. Incluso algunas partes del auditorio ya en pie cuando Utzon dimitió fueron derribadas.

Los cuatro cambios más significativos al diseño después de la salida de Utzon del proyecto fueron:

  • El revestimiento del podio y el pavimento: el podio no debía ser originalmente una llanura abierta al mar, pero se hizo abierta.
  • La construcción de las cristaleras: se había planificado usar un sistema de parteluces contrachapados, pero diseñando un sistema diferente para tratar el cristal.
  • Uso de las salas: la sala principal, que había sido diseñada como sala polivalente para óperas y conciertos, se destinó finalmente a sala exclusiva de conciertos. La sala menor, diseñada inicialmente sólo para producciones teatrales, en el proyecto final quedó destinada tanto para la representación de ópera como de teatro. También fueron agregados dos teatros más.
  • El diseño del interior: El pasillo que diseñó Utzon, su acústica y el diseño de los asientos para el interior de los pasillos principales, fueron desechados totalmente. Su diseño para el salón de conciertos también fue desechado debido a que solamente daba cabida a 2000 butacas, lo que se consideró insuficiente.

Etapa final

En 1957 el coste total del edificio se calculó en tres millones y medio de dólares australianos. Su precio final terminado completamente se elevó hasta los 102 millones de dólares. Sin embargo, el edificio fue pagado completamente en 1975 gracias a una lotería nacional especial. Desde entonces, se ha convertido en la principal atracción turística de Australia y en una de las 21 nuevas maravillas del mundo.

Ópera de Sídney

El 20 de octubre de 1973, tras 16 años de obras, la Reina de Inglaterra inaugura la Ópera de Sídney en un solemne acto al que asisten miles de personas. La ceremonia de inauguración estuvo compuesta por fuegos artificiales y una representación de la Sinfonía Nº 9 de Beethoven.

En ninguno de los discursos oficiales se menciona el nombre de Utzon, el hombre que con su terquedad, tesón y creatividad, lo había dado todo para hacer realidad su edificio. Sin embargo, a finales de la década de los 90, el Patronato de la Casa de Ópera de Sídney inició un acercamiento a Utzon con el fin de producir una reconciliación y asegurar su implicación en una futura remodelación del edificio. Ya en en 2004, se abrió el primer espacio interior reconstruido para restablecer el diseño original de Utzon, rebautizándose como “Sala Utzon” en su honor.

Enlaces empleados

Wikipedia

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