Horario/Entradas
Entrada al recinto: 1 día 21 J.D, 2 días 26 J.D. 3 días 31 J.D.
Niños menores de 15 años entrada gratuita.
El sitio arqueológico está abierto de 6 de la mañana a 6 de la tarde.
La visita durante el día es impresionante, es cuando mejor podréis apreciar todo el espacio, todos los detalles que lo envuelven. Pero si vais por la noche…os quedaréis sin palabra!
Durante la noche, todo el camino de entrada desde el inicio del Siq hasta el Khazneh se ilumina con velas y se ambienta con música beduina…la experiencia se convierte en algo inolvidable, te trasladas a pasado y sientes que Petra te transmite toda su magia.
Este recorrido se realiza 3 veces por semana: los lunes, miércoles y jueves. Y suele durar cerca de 1 h 30 min. Os recomiendo que una vez en Petra os acerquéis a la oficina de turismo y os informéis de la adquisición de las entradas.
¿En cuánto tiempo se recorre?
Depende de la edad, del estado físico y, por supuesto, del grado de detalle con el que cada uno quiera ver las cosas.
Hay material para estar las 12 hs caminando tres días.
¿Qué tengo que ver?
A la entrada, mucho antes del desfiladero se va a encontrar sobre su derecha con tres monumentos macizos de función todavía muy discutida Podrían haber sido tumbas o monumentos de adoración a Dushara, dios nabateo. Son los Djinn Blocks.
El Siq

Este afamado pasadizo (Indiana Jones) es el que conduce a la ciudad de los nabateos.
Llegar allí es verdaderamente impactante: una ciudad entera con influencias estilísticas de diferentes orígenes. Sin embargo, es un sitio no apto para claustrofóbicos debido a su ancho reducido.
Este desfiladero de poco más de un kilómetro, es gobernado por un silencio único que sólo se interrumpe por el canto de algún pájaro o por los pequeños movimientos de las higueras que crecen en sus paredes. Los dibujos y tallados de sus paredes abren la imaginación del viajero, aunque todo el tiempo uno tenga la sensación de que el misterio y los secretos de este lugar son infinitos. Al final del camino se llega al Tesoro.
El Tesoro
Emblema de Petra. Se trata de una fachada de 30m de ancho y 43 de alto.

Este edificio de tonalidad rojiza y de un estilo clásico indiscutible, se lleva todos los aplausos.
Data del primer siglo AC como tumba para un rey. Algunos investigadores creen que fue reutilizado como templo.
Tanto por afuera como en el interior, las columnas marcan una presencia importantísima. Uno se siente realmente pequeño en ese lugar tan grande.
Un dato curioso: todo el edificio está esculpido en una pared de rocas.
Tumba de los obeliscos
A esta tumba la acompañan cuatro columnas enormes y es por eso que su nombre nos habla de obeliscos. Curioseando, uno llega a ver habitáculos que eran destinados a rituales y banquetes mortuorios.
Calle de las Fachadas
Es la principal calle de la ciudad y eso se hace notar. Caminando por ella se llega a los monumentos más importantes y a los tesoros variados que encierra Petra. La calzada lo lleva al teatro que tiene capacidad para 7000 personas. Fue construido originalmente por los nabateos y posteriormente fue ampliado por los romanos.
Tampoco faltan los vendedores callejeros, que por un módico precio ofrecen todo tipo de artesanías tradicionales.
El Teatro
Este teatro, que data del siglo I a.C., fue originalmente construido por los nabateos en el siglo I, con una capacidad de 3000 espectadores, y luego fue ampliado por los romanos en el 106 E.C. a 8500 espectadores. Su aire griego no pudo ser destruido por el terremoto que azotó a Petra en el siglo IV, y la estructura está tan bien hecha que aún se conserva.
El teatro fue descubierto en 1961 y sacado a la luz por un equipo de arqueólogos americanos.
Las Tumbas Reales
Este complejo de Tumbas colectivas guardan los restos de los más importantes personajes de Petra, reyes incluidos. Lo mejor es que por las invasiones que sufrió la ciudad, se encuentran tumbas de diferentes estilos y cada uno difiere tanto del otro que son reconocibles a primera vista. Así, lo corintio se mezcla con lo bizantino, en un paseo por la historia de la arquitectura y de las civilizaciones antiguas, con una belleza y valor incalculables.

Como esculpidas por el viento, más de 500 tumbas decoran las paredes rojizas del valle en el que se enclava la que fue capital nabatea. La luz escoge caprichosa su tonalidad, siempre en la gama de los rosas, decorada con vetas amarillas, blancas, verdes, naranjas y grises. La Tumba de la Seda destaca precisamente por el color de su fachada, así como la Tumba Corintia se distingue por la bella combinación de sus elementos clásicos y nabateos. La de la Urna, que posteriormente fue transformada en una iglesia bizantina, contaba con una habitación inmensa en su interior, que quizás servía de triclinio para festejos funerarios.
El Decumanus
Este es el camino de origen romano, que lleva a diferentes edificios de la ciudad. Se caracteriza por su pavimentación, algo poco usual por estas tierras llenas de polvo.
Recorrerlo se vuelve casi una obligación.
Qasr al Bint
Este enorme Templo nabateo que sobresale en el camino es otra de las maravillas de Petra. Fue uno de los principales templos de la ciudad y una de las pocas estructuras construidas, en vez de tallada en la roca.
Seguramente perteneció a la familia real y se supone que cumplía la función de ser un lugar de ritual al dios Dushara. No está hecho en piedra y eso lo diferencia del resto de los templos y edificios de la ciudad. Destruido por un terremoto, fue reconstruido más tarde.
Al Deir (Monasterio)
De dimensiones mucho mayores, menos ornamentado que ‘El Tesoro’ simboliza su grandeza, su inmensidad, su poder. Igualmente labrado en la montaña, pero no dominado por ella y pese a estar inacabado es estremecedor. Para llegar hasta él son más de 800 los escalones de la montaña que hay que subir.

Arriba se domina la ciudad. La vista es ESPECTACULAR.
En la cima, además del altar, pueden verse dos obeliscos de 7 m de altura que representan a los dos dioses más importantes: Dushara y Al 'Uzza.'

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