Portada de Taman Negara

Enclavada en el centro de Malasia encontramos la selva tropical más antigua del planeta, tan complicada de llegar como fascinante de descubrir. Hablamos de hormigas gigantes, de densa vegetación, de árboles milenarios, de rutas por barro, de intensos desniveles, de baños fríos en ríos puros, de monos que te cortan el camino o de espectaculares paseos por los puentes colgantes más largos del mundo. Sentir la naturaleza en toda su esencia y sin demasiada afluencia de visitantes. Otro punto estrella de Malasia.

En esos días viajo acompañado por Fernando, mi padre, y Raúl, su fiel escudero. Grandes compañeros y que luego formarían parte del inolvidable viaje a Jordania. Llegamos a Kuala Tahan, el pueblo que da acceso a Taman Negara, desde Jerantut, en una pequeña furgoneta al más puro estilo asiático, con más personas que asientos, sintiendo la humedad y el calor sin ayuda del aire acondicionado. Apenas unas rendijas en las ventanas traseras nos permiten respirar, pero es parte de la aventura, aunque para Raúl supone la primera prueba real para sobrevivir a Asia. Le cuesta, pero lo consigue y esta aventura se convierte en algo inolvidable (para todos).

Para ir a Jerantut desde KL hay que ir a la terminal de buses de Perkeliling, a escasos 5 minutos de la parada de Titiwangsa. El precio del trayecto a Jerantut ronda los 20 MYR.

Sin alojamiento, con apenas 2-3 referencias apuntadas, nuestra primera tarea es buscar una habitación sencilla para 3 personas. Debido a las fuertes lluvias de unas semanas atrás, varios de los alojamientos del río han cerrado y coincide que eran algunos de los míos, así que toca buscar entre las 4-5 calles del pueblo. Tras 30 minutos caminando y preguntando, encontramos nuestro lugar, una habitación con 3 camas, baño y AC, por apenas 100 MYR (25€).

Al salir ya es noche cerrada y sin luz nos dirigimos hacia el río donde vemos unos restaurantes flotantes, que pensamos son el sitio ideal para cenar, como así fue. Nos retiramos pronto y concertamos la salida al amanecer del día siguiente, tiempo justo de desayunar y salir hacia Taman Negara, evitando las horas centrales de Sol.

Mapa de Taman Negara

Mapa de Taman Negara. Fuente: ww.tamannegara.asia

Introducción a Taman Negara.

El parque nacional fue creado en 1925 y en 1957 recibe su nombre actual. Cubre un área de 4.343 kms2 y se extiende sobre 3 estados: Kelantan, Terengganu y Pahang. Tiene el honor de ser la selva más antigua del mundo, al formarse hace ciento treinta millones de años

Su nombre oficial es ‘Parque Nacional Kuala Tahan’, pero como ‘Taman Negara’ significa parque nacional en malayo se ha quedado con ese nombre y es su denominación común.

Entrada a Taman Negara

Entrada a Taman Negara

La selva vista desde 40 metros de altura

Para llegar a Taman Negara hay que cruzar el río Tembeling, pero no es problema, porque a la orilla del río están unos señores con barcas que por 1 MYR cubren el trayecto. Subimos unas escaleras y llegamos a la entrada del parque, aparentemente no hay nadie que controle, así que decidimos preguntar y pagar la simbólica entrada (1 MYR + 5 por la cámara), inscribimos nuestros nombres en la lista y comenzamos la ruta.

Decidimos dividir la jornada en 2 partes, con una ruta más exigente y completa por la mañana y otra más sencilla y relajada para la tarde.

Sendero en Taman Negara

Sendero en Taman Negara

Con los primeros pasos notamos que el parque está muy preparado, porque unas pasarelas de madera nos permiten caminar con comodidad entre la densa vegetación, aunque hay algunos tramos que los árboles caídos por las intensas lluvias te hacen desviarte entre el barro. Seguimos caminando y los desniveles comienzan a hacer acto de presencia. Tras un intensa subida llegamos a nuestro primer destino del día: el “Canopy walkway”, es decir el paseo por los puentes colgantes, y no unos cualquiera sino los más largos del mundo.

Caminando por los puentes colgantes de Taman Negara

Caminando por los puentes colgantes de Taman Negara

Son 8 secciones de puentes colgantes que cubren un total de 530 metros, con alturas entre los 25 y 40 metros.

Recibimos las indicaciones para afrontar los puentes, siendo las más importantes que haya una separación de 10 metros entre cada uno y no más de 3 personas en el puente cada vez. Tenemos la suerte de que somos los únicos en ese momento, por lo que podemos hacerlo con calma e incluso pararnos para hacer fotos o vídeos. Los puentes se sienten seguros, pero el continuo movimiento, la altura y la estrechez del camino te hacen ir con precaución.

Pasando fatiga en los puentes colgantes

Pasando fatiga en los puentes colgantes

Ahí descubro que mi padre tiene un punto débil y no lo he visto pasarlo tan mal como en esos minutos por los puentes. Sin embargo, ante la imposibilidad de retroceder, afrontó cada uno de los puentes con más miedo que el anterior, pero sabiendo que quedaba menos a cada paso… y lo consiguió. Tuvo un enorme mérito.

Si el paseo entre los puentes es exigente y sorprendente, la estrecha bajada por las escaleras que te conduce de nuevo hacia el sendero no lo es menos. Incluso hay momentos que es mejor bajar sentado.

Afrontando el puente colgante

Afrontando el puente colgante

 

Descenso de los puentes en Taman Negara

Descenso de los puentes en Taman Negara

Subida a Bukit Teresek y baño en el río Tahan.

Tras unos minutos de reposo, avituallamiento y asimilación de los puentes, nos dirigimos hacia la colina Teresek, el segundo punto estrella de la mañana.  El camino nos vuelve a exigir un esfuerzo físico y las subidas se convierten en continuos y zigzagueantes escalones que poco a poco nos dirigen a los 334 metros de altura de la cima. Aquí nos encontramos a un grupo de estudiantes, que también sufren lo suyo para llegar a Bukit Teresek, pero todo esfuerzo tiene su recompensa, así que tras 45 minutos de subida llegamos.

Panorámica de Taman Negara

Panorámica de Taman Negara

 

Subida completada a Bukit Teresek

Subida completada a Bukit Teresek

Hay que tener cuidado en este sendero porque es habitual encontrar sanguijuelas, sobre todo en períodos de lluvia. Afortunadamente no las sufrimos, como sí me pasó en Borneo.

Desde la cima se puede contemplar todo el parque y es un lugar perfecto para tomar un descanso y disfrutar, plácidamente, de la selva, con sus sonidos, olores y colores. Tras 4 horas de jornada decidimos regresar tranquilamente hacia Kuala Tahan. Cruzamos el río y disfrutamos de una agradable comida en uno de los restaurantes flotantes.

Restaurantes flotantes y entorno de Kuala Tahan

Restaurantes flotantes y entorno de Kuala Tahan

Para la sesión de la tarde dejamos la parte más sencilla del parque, con una ruta paralela al río Tahan, que te lleva a a Lubok Simpson, donde encuentras una zona que sirve como playa, pero en realidad son pequeñas riberas del río. Allí descansamos, charlamos e incluso nos atrevemos a bañarnos en las frías aguas del Tahan. Al marchar encontramos otra pareja que estaba haciendo lo propio a escasos metros, resultan ser españoles y tenemos unos minutos de agradable charla con ellos.

Ribera del río Tahan en Taman Negara

Ribera del río Tahan en Taman Negara

Cerramos el día en el restaurante flotante más alejado del pueblo, donde nos dimos un buen homenaje tras la intensa jornada.

Descenso por el río Tembeling con destino Kuala Lumpur.

Escogimos la versión lenta para volver a KL, comenzando por tomar la barca con dirección a Kuala Tembeling, que sale diariamente a las 9:00. Hablamos de un transporte para unas 20 personas, distribuidas en asientos de dos y que resultó un paseo fantástico de 60 minutos por el río, que nos permitió ver la vida local y los efectos de las fuertes lluvias en las casas situadas a la ribera del mismo.

Para continuar nuestro viaje a Kuala Lumpur, tuvimos que negociar un transporte (finalmente conseguimos una furgoneta para compartir con otros viajeros) desde el muelle de Kuala Tembeling hasta Jerantut, desde donde cogimos un bus que nos dejó en KL a media tarde.

Fue el final de una aventura que nos dejó muchos momentos para el recuerdo en la selva más antigua del mundo. Y viendo nuestras caras de felicidad en el barco nadie puede dudar que fueran dos días fantásticos en Taman Negara. Tan sólo quedó la certeza de que algunos no se volverán a subir a puentes colgantes… o sí, la vida siempre depara nuevos retos.

En ruta hacia Kuala Tembeling

En ruta hacia Kuala Tembeling