El nombre de Chichén-Itzá tiene raíz maya y significa “en la orilla del pozo de los itzáes”.

Chichén Itzá fue fundada por los itzaes, un pueblo maya-chontal venido del oeste. Los itzáes conquistaron la ciudad hacia el fin del Clásico e introdujeron el culto a Kukulkán (representación maya de Quetzalcóatl, dios tomado del panteón de la cultura tolteca) se construyeron, entre otros monumentos,el Juego de Pelota, El Caracol y los templos de los Jaguares y del Hombre Barbado.

Pirámide de Kukulcán

Se estima que se construyó alrededor de los años 435 y 455. Aproximadamente en el año 500 se edificaron la Iglesia, el Akab-Dzib, la Casa Colorada, la Casa del Ciervo y el Edificio de las Monjas.Las edificaciones principales que ahí perduran corresponden a la época de la declinación de la propia cultura maya denominada por los arqueólogos como el período postclásico. Esta ciudad tuvo su mayor apogeo por el año 987, cuando se convirtió en el centro político más poderoso de esa parte de Yucatán. En su época de mayor apogeo la ciudad llegó a ocupar aproximadamente 25 km cuadrados.

En el año 987 DC se formó la Liga de Mayapán, que fue una unión de casas sacerdotales de la península, entre las que las más importantes eran Uxmal, Mayapán y Chichén Itzá. Sin embargo esta liga fue destruida por un desacuerdo entre los caciques (Halach Uiniks) de los participantes que llevó a una declaración de guerra de uno de ellos, Hunac Ceel, quién se proclamó Halach Uinik de Mayapán. Esto originó la ruptura con los itzáes quienes perdieron el conflicto y debieron eventualmente huir en el año 1194 DC y refugiarse en el Petén, de donde habían venido originalmente hacia casi diez siglos.

La decadencia de los centros mayas del Clásico ocurrida a lo largo del siglo IX no llegó al norte de Yucatán sino hasta 150 años más tarde, de manera que en este reducido momento de tiempo se desarrolló el pujante estilo Puuc en ciudades como Uxmal, Sayil, Kabah o Chichén Itzá; sin embargo, estas urbes decaen hacia el año 1.000 d.C. a excepción de Chichén Itzá, que inicia una etapa de poderío político que culmina con el primer Estado centralizado de la historia maya, afectando al norte de Yucatán. Para el estudio de esta ciudad a partir del año 1.000 contamos con la tradición oral recogida en crónicas indígenas y con la arqueología; ambas a veces se complementan, pero en muchas ocasiones se contradicen, produciendo una gran confusión acerca de la evolución histórica de Chichén. La evidencia señala que la primera llegada de grupos itzá de origen Chontal procedentes de las tierras bajas de Tabasco pudo ocurrir hacia el 800 d.C….

En el siglo XVI el conquistador español Francisco de Montejo y el franciscano Diego de Landa, realizaron las primeras visitas de los europeos a la zona y dieron cuenta detallada de la existencia de la ciudad. En 1840 John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood visitaron la zona arqueológica de Chichén Itzá, en ese tiempo el área se encontraba dentro de la hacienda del mismo nombre que pertenecía a Juan Sosa.

En 1894, el mayista Edward Herbert Thompson adquirió la Hacienda de Chichén-Itzá, realizó estudios y exploraciones en la zona, en especial dentro del cenote sagrado. Durante esos trabajos muchos objetos encontrados fueron enviados indebidamente al Museo de Arqueología y Etnología afiliado a la Universidad de Harvard (Peabody Museum of Archaeology and Ethnology) aunque, posteriormente, y debido a la intervención del gobierno mexicano, los objetos fueron devueltos. Al morir Thompson en 1935 la propiedad pasó a sus herederos aunque el control y la jurisdicción, así como la exploración sistematizada y el mantenimiento del extenso sitio arqueológico está a cargo, por disposición de ley, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, organismo descentralizado del gobierno federal mexicano.

La zona arqueológica de Chichén Itzá fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988 y el 7 de julio de 2007, fue reconocida como una de las Nuevas Maravillas del Mundo.

Desde el 29 de marzo de 2010, el sitio arqueológico de Chichén Itzá es propiedad federal del estado de Yucatán y es administrado por el Patronato Cultural.

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